Monseñor Gabriel Díaz Cueva, quien se desempeñaba como Obispo de la Diócesis de Azogues, es una figura eclesiástica de invaluable importancia en los cimientos de la Asociación San Gabriel. Su apertura hacia las misiones, su gran sensibilidad pastoral y su profundo compromiso con las zonas más vulnerables fueron determinantes para abrir las puertas a una obra educativa que transformaría para siempre a la comunidad de La Troncal.
Nuestra historia quedó entrelazada a la suya en diciembre de 1970, cuando los jóvenes esposos y misioneros laicos italianos, María Luisa Cortinovis y Sergio Beretta, se encontraron formalmente con él tras una coincidencia providencial ocurrida meses antes. Con inmensa sabiduría, el obispo confió plenamente en el carisma de esta pareja y les encomendó iniciar su servicio misionero impulsando la creación del Colegio Técnico San Gabriel en esta cálida tierra.
Como muestra de su respaldo absoluto, Monseñor Díaz Cueva emitió un documento histórico donde daba a conocer que estos misioneros laicos originarios de Milán se habían comprometido a fundar un colegio técnico y una escuela de educación familiar. En dicho escrito, destacó que La Troncal era en ese momento una de las regiones más necesitadas y abandonadas de su diócesis, y agradeció de antemano a todas las personas y grupos que generosamente decidieran colaborar con este noble proyecto apostólico.
Su cercanía y cariño nos acompañaron no solo en el papel, sino también de manera presencial en los hitos que marcaron el nacimiento de nuestra infraestructura. En el mes de noviembre de 1972, honró a nuestra naciente familia institucional al asistir y bendecir la solemne ceremonia de colocación de la primera piedra del colegio. Hoy, lo recordamos como el pastor valiente que creyó firmemente en nuestro lema de "educar compartiendo la vida", ayudando a sembrar una semilla de esperanza y dignidad para miles de jóvenes troncaleños.